Vino de la Plata, vino
a la capital del tinto
a aportar su calidad
en el rol distributivo.

Su juego parece un rap,
poesía de la calle,
hace arte con el balón
al rimar con la atacante.

Amortigua con sus notas
el balón con sus dos manos
y busca la rima fácil
hacia uno de sus costados

donde la punta o central
ha de completar la estrofa
dando en el último verso
contundencia a la pelota.

Pero, si ve que el bloqueo
viene a obstruir ese golpe,
le propondrá un doble tempo
a la zaguera que rompe

las opciones del rival
de conseguir una réplica
en la batalla de gallos
que decide con su métrica

de precisión exquisita
para el golpeo final
que, sin la mínima opción,
muere en el suelo rival.

Y nacerán más estrofas
y ella volverá a rimar
dando juego a las figuras
que de su color están

combinando sus virtudes
con gran espontaneidad,
haciendo arte con su juego
como se rima en el rap.

Dedicado a Tati Vera

Fotos: Carlos Moral