Tiene una naturaleza
en continua mutación
y esa metamorfosis
no conoce ni un parón.

Siempre aguarda la amenaza
con sus cuatro extremidades
preparadas para el vuelo
como las aves rapaces.

Y una vez que han rematado,
mientras la amenaza vuela,
adquiere velocidad
del nivel de una gacela.

Su cuerpo se hace flexible,
cartilaginoso y blando
cuando se lanza al vacío
para evitar el impacto.

Y siempre cae de pie
tal y como hacen los gatos
y su cuerpo se hace duro
como si en tan poco rato

un duro caparazón
apareciera en su piel
para esperar al balón
siendo más fuerte que él.

Mas en el último instante
adquiere amortiguación
para dejar a su especie
con ventaja en esa acción.

Si le devuelven la esfera
se vuelve depredadora
con colmillos afilados
para envenenar la bola.

Nunca deja de mutarse
pues muda hasta de color
porque se convierte en líbero
cuando va a la selección.

Todo cambia en torno a ella
todo se halla en mutación
salvo su ansia de ayudar
a su equipo y selección.

Eso está perennemente
en el más alto nivel
y por ello lo hace todo
hasta mudarse de piel.

Dedicado a Alba Sánchez