Javier Flaño

Sabe dónde está su límite,
sabe dónde está su techo
pero siempre juega en él
sin conformarse con menos.

No pasa el balón atrás,
eso es para los cobardes,
él recoge la pelota
y se lanza hacia delante.

Siempre intenta la jugada
sin importar con qué pierna,
da igual si tiene un rival
o si hay dos que le cierran.

Agonía en Sabadell
y él nos devolvió la vida,
gol por la escuadra ante el Nàstic
y Osasuna finalista.

Nada más zarpar el barco
tiene que quedarse en tierra,
si el faro se queda sin luz
él encenderá su vela.

(Dedicado a Javier Flaño)

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