Javier Flaño

Llegó de noche y entró
quitándose los zapatos,
le abrió la casa un señor
que la estaba reformando.

Y, aunque le dieron la cama
de la habitación izquierda,
él se levantó temprano
y, saliendo por la puerta,

recorrió todo el pasillo
y, al entrar en la cocina,
vio el delantal que su hermano
para él había bordado.

Se lo puso, cocinó
e hizo dos exquisiteces
a su familia diciendo
“ya estoy en casa, ya he vuelto”.

(Dedicado a Javier Flaño)

Anuncios