contraportada 16-5-13[1]

El rival era muy duro,
mas no sabía el traidor
que aquella vez se enfrentaba
a un pequeño Cabezón.

Además no estaba solo
pues ardía la afición
en esa dura batalla
por cantar el alirón.

Y cuando estaba luchando
por dominar el balón
vio a su lado un compañero
de primera división.

Con el catorce a la espalda
llevaba el mismo color
y gritó con alegría
cuando Sergio marcó el gol.

(Dedicado a Sergio Ibiricu y Alejandro Arribas)

Podéis leer la historia de mi primo Sergio y Arribas aquí: contraportada 16-5-13. Gracias, Arribas.

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