«Cuento otoñal»

Tantas veces pasé a tu lado
y apenas reparé en ti,
tanto en ruido en la cabeza,
prisas de aquí para allí.

Apagué la radio interna
y me regalé el parar,
bucear dentro del viento
con ojos para contemplar.

Te vi vestido de fuego,
traje de cuento otoñal,
tonalidades diversas
que volverán a cambiar.

Y en esa muda de piel
has dibujado una alfombra
que contrasta con el verde
y que tiene vida propia.

Pues al andar sobre ella
sus piezas juegan conmigo
se pegan a mis pisadas
como caricias de amigo

que sé que vienen de ti
que ahora bailas con el viento
que hace menear tus hojas
mientras escucho tu aliento

Y lanzas hojas al suelo
cual serpentina de fiesta
porque un baile siempre es baile
aunque no suene la orquesta.

Pienso venir cada día
a ver el traje en tu cuerpo
y ver cómo te desnudas
de aquí a que llegue el invierno.

Ojalá que mucha gente
llegue a reparar en ti
y sepan ver la hermosura
que tanto me llamó a mí.

«El vóley no será lo mismo»

Muchos pensamos que ya
el vóley no será lo mismo
sin tu esfuerzo y tu sonrisa
y tu espíritu de equipo.

Sin tu respeto al rival,
tu templanza y tu armonía,
tu fe para levantar
cada balón que caía.

Tu delicadeza al mirar,
tu sencillez al hablar,
sin tu entrega, sin tus ganas
de lograr cada vez más.

Sin tu cariño a la grada
que devolvía en palmadas
y gritos de «líbero, líbero»
todo lo que tú le dabas.

El vóley no será lo mismo
que como era antes de ti
porque toda esa esencia tuya
quedará después de ti

porque has dejado tu huella,
porque has dejado tu fuerza,
tu cariño, tu sonrisa,
tu fe, armonía y destreza

y el vóley de tu país
es más sensible y humano
por todo lo que dejaste
allí por donde has jugado.

Apasionante camino
el que se abre ante tus pasos
que lo vas a crear tú
con tus aciertos y fallos.

Que en cada paso que des
halles siempre algo especial
y encuentres tanto cariño
como el que dejas atrás.

Dedicado a Laura Naranjo Martín
Fotos: Laura Naranjo Líbero (en Facebook)

«Piedra angular»

Viste la primera piedra,
la tocaste, la pusiste
y en ese nuevo proyecto
una piedra angular fuiste.

En ese ala cedida
del edificio de libros
toda una generación
te recuerda con cariño.

Con estilo inconfundible,
esos dos brazos en jarras
en postura de arrancarte
con una jota navarra.

Mirabas a tus alumnos
por encima de tus lentes
y a través de sus cristales
alternándolo hábilmente.

Y con la misma soltura
motivabas sus esfuerzos,
reprendías sus conductas,
dabas cariño y consejo.

Y, cuando ellos no sabían
qué harían tras terminar,
tú ya tenías muy claro
a qué se iban a dedicar.

Viste la primera piedra,
la tocaste, la pusiste
y seguro que tu esencia
sin duda le transmitiste.

Y, al igual que tus alumnos
crecieron gracias a ti,
ese árbol que plantasteis
no ha dejado de subir.

Ese proyecto conjunto
no deja de madurar
y la esencia de tu entrega
le empuja en su caminar.

A algunos nos gustaría
que tu nombre se halle escrito
en un aula o una placa
de nuestro actual edificio.

Pero, aunque nunca esté escrito,
ahí dentro siempre estará,
tanto en la primera piedra
como en la piedra angular.

Dedicado a Carmen San Martín

«Patrimonio inmaterial»

Si cuando fuiste materia
no dejabas de enseñar
el valor de lo intangible,
patrimonio inmaterial,

los placeres de las letras,
arte en el comunicar,
paladear la lectura,
el lenguaje degustar.

Si cuando estabas aquí
no dejabas de inspirar
el valor de la escritura,
la fuerza para rimar,

plasmar en fino papel
nuestras ansias de grabar
lo que nuestra alma profunda
se ve capaz de expresar.

Ahora que eres todo alma
qué no podrás inspirar,
ahora que estás entre ángeles
qué no podrás ayudar.

Dejaré de ser materia
tan sólo por un momento
y buscaré tu legado
en las sonrisas del viento,

en la magia del lenguaje,
en el placer de rimar,
el amor de los mayores,
patrimonio inmaterial.

Si cuando eras materia
y empezabas a narrar
tus historias literarias
nos hacías elevar

ahora que estás en el cielo
qué no podrás inspirar
si entre rima y rima siento
que he dejado de pisar.

Dedicado a don Tomás Yerro Villanueva, eternamente agradecido.

«Sólo te pido una cita»

Sólo te pido una cita,
estaré donde comienza
la ruta de los pinares
del Balcón de la Ribera.

Te esperaré para hacer
lo que sé sobre la hierba,
no sé si estaré a la altura
de aquello de lo que anhelas.

Pero voy a darlo todo
le pondré mucha pasión
para que pases buen rato
y hasta sientas emoción.

Que puedas volver a casa
sintiendo orgullo por mí
y quieras que vuelva el sábado
para hacerlo revivir.

¿Dices que no me conoces
o no te fías de mí,
de tener algo conmigo
en el Pinar de Lerín?

Soy la fuerza de Txorroko,
soy las manos de Larumbe,
los gritos de Vitorino,
Dani Suescun y su empuje.

Soy el tanque, soy Tajú,
la habilidad de Amadeo,
soy el gol de Dani en Falces,
soy la entrega de Zaqueo.

La brecha de Patxi Guembe
que no sentía el dolor,
soy Huevon, Charly, sois todos
los que dieron al balón.

Soy José Luis el vasquillo
gritando porque fue gol
y todos los que formasteis
alguna vez mi afición.

Ven este sábado a verme
donde el Pinar de Lerín,
mi corazón sólo piensa
en darlo todo por ti.

Fotos: C.D. Lerinés (en Twitter) y Noticias de Lerín (Patxi Andión)

«Vengándote contra ti»

Misma peli y escenario,
la misma competición,
¿puede ser más caprichoso
quien te haya escrito el guión?

Un elenco de reparto
con la confianza absoluta
para actuar y vencer
sin necesitar fortuna.

Y, mientras hacíais pleno
de contiendas y victorias,
las de enfrente se llevaban
el dolor de la derrota.

Y, con aire de revancha,
volverán al escenario
conservando aún en sus dientes
el regusto más amargo

y saltarán a la cancha
armadas de rebeldía
a tomarse la venganza
de la derrota sufrida.

Y allí te encontrarás tú
en el lado más rebelde
a resarcirte del golpe
que te diste estando enfrente.

¿Paradoja del destino?
No, es la vida, es el camino
que todo el mundo recorre
enfrentándose a uno mismo.

A sus límites y miedos,
sus ganas de abandonar
cuando se sienten escasas
las fuerzas para luchar.

Y amaneces otro día
para intentar superar
el éxito que lograste
antes de irte a acostar.

Sal al escenario y ponte
el traje de vengadora
contra la tú que aquel día
te privó de la victoria.

Dedicado a Patricia Llabrés Herrera

«Como se rima en el rap»

Vino de la Plata, vino
a la capital del tinto
a aportar su calidad
en el rol distributivo.

Su juego parece un rap,
poesía de la calle,
hace arte con el balón
al rimar con la atacante.

Amortigua con sus notas
el balón con sus dos manos
y busca la rima fácil
hacia uno de sus costados

donde la punta o central
ha de completar la estrofa
dando en el último verso
contundencia a la pelota.

Pero, si ve que el bloqueo
viene a obstruir ese golpe,
le propondrá un doble tempo
a la zaguera que rompe

las opciones del rival
de conseguir una réplica
en la batalla de gallos
que decide con su métrica

de precisión exquisita
para el golpeo final
que, sin la mínima opción,
muere en el suelo rival.

Y nacerán más estrofas
y ella volverá a rimar
dando juego a las figuras
que de su color están

combinando sus virtudes
con gran espontaneidad,
haciendo arte con su juego
como se rima en el rap.

Dedicado a Tati Vera

Fotos: Carlos Moral

«Bajo su enorme coraza»

Almas contrarias se alían
con tanta efectividad
que la fuerza que combinan
nadie la podrá enfrentar.

Y, de todas que la forman,
emerge la más potente
elevándose hasta el cielo
y girándose hacia el frente

para descargar su furia
contra una esfera ardiente
que volará enfurecida
destruyendo a las de enfrente.

Y, con su magna visión,
ha visualizado un hueco
que sus enemigas débiles
han dejado descubierto.

Allí desata su ira
y, tras pegar con su garra,
espera ver el impacto
que desatará las llamas.

Pero enfrente una guerrera
vigilaba la amenaza
siguiendo su trayectoria
bajo su enorme coraza.

Y, con bravura y coraje,
y espíritu imperturbable
fue corriendo hacia el lugar
donde el miedo es más palpable.

Hacia el peligro se lanza
con sus puños hacia el suelo
allí donde la corteza
se mezcla con el subsuelo

y es tan grande su osadía
y su determinación
que no se quema al lograr
impactar ese balón

que subirá como un géiser
en dirección hacia el cielo
y bajará amortiguado
para comenzar de nuevo.

Aquéllos que presenciaron
aclaman a su Nerea
pues su inverosímil vuelo
en la Tierra los conserva

y ahora será su equipo
el que, tras salvar su vida,
se convierte en amenaza
y desatará su ira.

Mientras, Nerea, ya en pie,
vuelve a activar sus instintos
porque puede que, muy pronto,
vuelva a acechar el peligro.

Dedicado a Nerea Fuentes Matías
Fotos: CV Kiele y G. Rubert

«La meiga»

Ráfagas que van llevando
el balón sobre la pista,
unas les infunden rayos
y otras se dejan la vida

cuando se lanzan con todo
por seguir en la partida
pero todo pinta oscuro
para el cuadro de Sevilla

que ve cómo las sentencias
van cayendo en contra suya
sufriendo la imprecisión
que golpea con su furia.

Y entonces llega el momento
de cambio de rotación
en que la meiga se queda
a solas con el balón.

El resto del mundo, ajeno,
sigue pensando en lo suyo,
segundos en que aprovecha
para lanzarle el conjuro.

Y, cuando le aseste el golpe,
volará como embrujado,
trayectorias endiabladas
que al suelo lo van llevando.

Los ánimos van cambiando,
vuelve la luz a las suyas,
son ahora las de enfrente
las que se sienten a oscuras.

Su míster pide una tregua
para detener la racha,
buscará remedios lógicos
pues desconoce la causa

que cambió los elementos
y el influjo del balón,
la maldición en su grupo
que dura una rotación.

Y, aunque ésta se termine
y enfrente no haya tinieblas,
volverán a recibir
los castigos de la meiga

que volará sin escoba
para impactar el balón
que se perderá de vista
cuando complete su acción.

Dedicado a Jimena Fernández Gayoso
Fotos: CV Esquimo Dos Hermanas

«El calor de tu regazo»

No hay nada como el calor
que desprende tu regazo
y, sin dudar, lo regalas
al estrecharte en tu abrazo.

Cual bebé me quedaría
fundido en ese calor
que pasa por tus entrañas
brotando del corazón.

Y, en medio de esa pureza,
puede crear su raíz
el silencioso enemigo
que amenaza tu vivir.

Y, aunque cueste imaginar
que un corazón tan valiente
pueda verse limitado
a la hora de hacer frente,

es así y, por eso, yo
te presto mi corazón
e iniciaré una cruzada
para lograr un montón

de corazones prestados
que se cuelen en tu seno
y luchen hasta lograr
la victoria en ese duelo.

Da igual de dónde vengan
ni quién los haya prestado,
si son de alguien conocido
o pertenecen a extraños

lo importante es que nos quieren
y que han venido a ayudarnos
a luchar por preservar
el calor de tu regazo.

Y aunque, por recibir golpes
puedan acabar marcados,
su dicha será mayor
al fundirse en tus abrazos.